Saltar sin red (O pensar le gana al sentir)

Jueves 03 de marzo del 2011

Soy de los que se equivoca dos, tres hasta cuatro veces en la misma cosa. Entiendo que Julio Iglesias tiene el monopolio sobre tropezar de nuevo con la misma piedra. Pero somos muchos que podemos perfectamente hacerle collera.  Somos su competencia directa.

Por otra parte, soy del equipo de los arriesgados, los caballos desbocados, aquellos que nos lanzamos siempre cuando “sentimos” que la o las razones valen la pena, que no nos importa mucho si va a doler o no, nos lanzamos igual.  Sabemos finanzas: mayor riesgo, mayor rentabilidad, mayores utilidades y terribles pérdidas.

Aún así, hago un Mea Culpa y creo que ya no se puede andar así por la vida, saltar sin red, equivocarse 10 veces en lo mismo sin darte cuenta del patrón que sigues, arriesgarte sabiendo que te va a doler.  ¿Masoquismo? Paremos el escándalo puh!

“En realidad no, no sé que pasó muy bien
ella, ella ya me había visto borracho, varias veces
incluso había pasado a cortarme el pelo ese día
y había llegado bien alegre
y lo estabamos pasando re bien
en serio, lo estabamos pasando bien
yo creo que igual se podía arreglar todo
si, si no era pa tanto
yo le habia dicho que nunca más iba a pasar lo mismo
yo le había dicho que tenía que esperar un poco
y habiamos quedado de acuerdo incluso”

(shh, claro po, como no me va a doler po.)

Electrodomésticos, Yo la Quería.

Equivocarse muchas veces en lo mismo sin aprender es sinónimo de tontera.  Uno debiera poder demandar a sus papaes, a sus profesores, o entrar en terapia (Holi Psicólogos!) por no tener esa capacidad de darse cuenta cuando la estamos cagando más de una vez. Claramente hay un patrón de eso, pero ¿Qué produce ese nivel de tontera que hace que te equivoques una y diez veces en el mismo error?  ¿Acaso uno debiera tatuarse los nombres de las mujeres, personas, trabajos, jefes con los que se ha equivocado para no volver a cometer el mismo error? Algo así como un tatuaje con betún de zapatos, bien negro y feo, como los que se hacen en la cárcel.  En una de esas, nos acordamos de los errores que cometimos de forma más fácil.

El tema es que aún no encuentro una solución clara para no cometer los mismos errores más de una vez.  (Si, estoy cotizando tatuajes).

Por otro lado, ser arriesgado, un caballo desbocado, apasionado (o ignorante de los límites como diría una amiga) muchas veces trae impensadas pérdidas.  Desde asustar a la gente, desgastar energías en proyectos que no son rentables, hasta hacer pensar que moriremos de un infarto de tanta emoción que le ponemos a las cosas que amamos.  Somos los que podemos dar la vida por nuestros amigos, familias, que peleamos en las discotecas si de defender se trata, que tomamos a nuestras mujeres con fuerza y propiedad, que somos capaces de hacer los regalos más increíbles a personas ídem, los que un día decimos “Me voy” y al otro día se van, los que tenemos tanta fuerza que casi siempre, terminamos agotados (y agotando al resto muchas veces).

Como buenos caballos desbocados, podemos comenzar muy bien una carrera, pero generalmente terminamos exhaustos al final de la misma.  Y nuestra vida útil disminuye.  O a veces no la terminamos.  Lo importante es la experiencia, lo importante es participar.

-Hueona te moris’ este hueón’ dice que se vino pa cá’ por mi,

-Ah hueona, ese hueón está loco, me tinca que es medio psicopáta este gallo, o que está muy cagao’ del mate, algo le falla, ¿Y que vay a hacer?  Igual romántico y jugao, pero cagao’ del mate igual.  A mi me daría susto.

-Nah puh’ Si yo no le dao niuna esperanza.  El solito se vino, yo no lo mandé na a buscar.  Además que no sé, como que quiere todo rápido.  Además, se nota que anda falta de cariño el pobrecito, me da mas pena oh’.

-Ay hueona estos hombres son tan arrastraos’.

- Este gallo me dice que “siente” cosas por mi, pero yo no le dicho ná’, si ni siquiera hemos agarrao’ ni ná’, no lo cacho, me ha hablado por Facebook un par de veces y me dice que me ama.

- Ten cuidao’ amiga, en la tele dicen que esos locos de repente son psicópatas.  Yo que tu lo borro del Feis’, y lo bloqueo del emesene.  Además, se está enganchando, na’ que ver poh’.

El sentir versus el pensar siempre han tenido una batalla campal, como papel y tijera en el cachipún, como Linux contra Windows. Sé que somos seres racionales, que pensamos y eso nos diferencia de algunos animales, pero también tengo muy claro que tenemos un alma, sentimientos, que a veces el mundo se mueve por sentimientos.  Esa eterna lucha tiene grandes gladiadores por ambos lados:

- Los pensadores, analíticos, que evalúan cada riesgo, cada peso invertido, cada movimiento de la otra persona, cada señal del ambiente y todo parece ser una estrategia.  Tienen ventajas pues tienen una gran cantidad de información que siempre los hace parecer lúcidos ante la vida.  Difícil que se equivoquen.  Pero también es poca la emoción.  Al menos, eso he visto.  Ellos llenan encuestas, hacen mediciones de niveles, nos ponen a prueba, nos observan, nos evalúan. “Siempre andan de delantal blanco”.

- Los sentimentales, los apasionados, los Quijotes, los que sentimos todo, nos movemos por simpatías, por caricias, por rronrroneos, por miradas, por suspiros.  Que amamos aromas, sabores, formas y colores.  Que nos arrodillamos ante nuestras novias para pedirles pololeo, que podemos ir a la China a comprar Sandías si ella quiere a las 2AM.  Nosotros, los que nos movemos por sentimientos, muchas veces nublados por el latir del corazón (Ven? Ahí se me salió el Benedetti Indio que llevo dentro) no podemos ver más allá de lo evidente (Como León-Oh! de los Thundercats con su espada del augurio).  Somos inmensamente felices cuando estamos felices, pero cuando tenemoos pena, una lágrima es cicuta para nuestro vino.  Somos los que “Andamos a caballo”.

Luego de esto, queda señalar que ser arriesgado, saltar sin red, tirarse de espalda sin tener un respaldo, ser apasionado, un caballo desbocado, no siempre te permite ganar las carreras, no siempre es lindo ser Quijote, no siempre te reciben las flores que envias o los anillos que regalas.  Uno pierde mucho, pero es esa eterna lucha de pensar versus sentir, ser apasionado o ser analítico, ser confiado o ser arriesgado la que le da algo más de sentido a la vida.  Claro, todos los extremos son malos.  También los equilibrios.

Aún así, me quedo con la sensación de que hoy, el pensar le gana al sentir, que ser asegurado es mejor que ser arriesgado, que ser corazón de hielo es mejor visto que llorar por una canción, que los molinos pararon a los quijotes, que el mundo cree que amor = sexo, sin darse cuenta que a veces, lo único que necesitamos…es amor.  Gracias The Beatles de nuevo.

Mientras tanto yo, sigo siendo igual.  Si me equivoco, al menos ya sé por qué es.  Y será la decimonovena vez.  Una raya en el agua.

Comentarios

  • Osvaldo Martinez dijo hace 356 días:

    Claro, tenih razón, me pasó lo mismo, pero mi solución fue algo distinta: Después de 8 años de fracasos, chao Derecho; hola ATC.

    Analíticamente y pensando, midiendo el riesgo y la ganancia me percaté que si tomaba el riesgo de abandonar la seguridad del resultado cierto (Seguir avanzando pero demasiado lento para ser rentable en Derecho) era mejor. Tomar una nueva carrera que tiene muchos aspectos inciertos y que me depara muchos finales alternativos era mejor.

    El costo de la nueva alternativa que a su vez me lleva a muchos destinos distintos ha resultado más enriquecedor y gratificante que lo “seguro”.

    Es raro que la dicotomía que presentas en mi caso se hayan hecho compatibles, es raro que la postura más atrevida haya resultado la más segura, es raro que lo que parecía incierto sea lo más cierto.

    En todo caso mi raya para la suma es la misma, el cambio ha sido para mejor y tyomar el riesgo me está llevando a más y mejores destinos que seguir cometiendo el error.

    En todo caso, cometer errores repetitivos no necesariamente es malo, lo verdaderamente malo es no ser capaz de identificarlo, aislarlo y cometer otro tipo de errores distintos.

    Un abrazo

  • MichelleROmina dijo hace 356 días:

    No cabe duda alguna de que si bien cometemos ciertos errores en más de una oportunidad, también creo que los cometemos por que nos gustan o por que nos causan alguna sensación placentera inmediata, a la cual le sigue un rotundo fracaso ( cosa que se ve reflejada por sobre todo en términos amorosos… nos gusta picar cebolla, para que estamos con cosas).

    Buen texto, como te mencione por twitter ;) … me cae como anillo al dedo
    ;)

  • Kitty dijo hace 295 días:

    No aveces, siempre… lo único que necesitamos es amor!

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